9/9/10

Un método rápido para que los periódicos en papel desaparezcan


Ayer, varios medios y varios blogs se hacían eco de la noticia de que supuestamente Arthur Sulzberger, director general del New York Times afirmaba en la IX International Newsroom Summit que llegará un día, en un futuro inconcreto pero aparentemente cercano, en que el célebre diario dejaría de publicarse en papel, sobreentendiéndose que su existencia proseguiría en algún medio electrónico. Asimismo, anunciaba que promocionará el contenido mixto de su edición digital con contenidos libres y contenidos de pago. Aunque esta información es incorrecta y, tal como se explica aquí , fue un comentario jocoso para casi decir lo contrario, el comentario se ha propagado muy rápido.

Sea como fuera, la pregunta es válida ¿desaparecerán los periódicos en papel? Y me refiero a una desaparición en un plazo de tiempo moderado (digamos, como se decía en las notas de prensa, del 2015 al 2025). A priori parece que pensar esto no es realista. Los periódicos parecen tener una vida saludable y estar bien engarzados en la sociedad. Es cierto que hay diarios con problemas pero esto no es nada especial. Hay empresas con problemas en cualquier sector de la actividad económica y los periódicos no pueden ser ajenos a esta situación. Recientemente, se han publicado también varias informaciones sobre el hecho de que cuando las versiones digitales pretenden cobrar dinero por su contenido, el tráfico de lectores se reduce de manera dramática (The Times ha llegado a perder
el 90% de lectores )lo que parece indicar que los usuarios siguen prefiriendo la versión papel de toda la vida por la que sí están dispuestos a pagar.

Sin embargo, apunto aquí una hipótesis por la cual sí podrían desaparecer todos los periódicos en papel de golpe (algo que podría ocurrir con los libros también).

Imaginemos un escenario en donde todos los grandes diarios de un país (mucho más aún si ocurre en todo el mundo) se aliaran en un oligopolio poderoso para suprimir de golpe y porrazo todas las versiones impresas y vendieran únicamente las versiones digitales. En esa situación, los lectores tendrían sólo dos opciones: o dejan de leer el periódico o tienen que leer la edición electrónica. Cierto, al inicio, muchos dejarían de leerlos pero la pérdida de beneficios podría compensarse aumentando el precio de la publicación digital. Llegaríamos a una situación en donde el papel habría desaparecido, lo digital se habría impuesto por la fuerza de los hechos consumados, los editores ganarían más por la reducción de costes y los lectores pagarían mucho más. Con el tiempo, el público que abandonó los periódicos en papel acabaría comprando un ordenador o un libro electrónico y terminaría leyendo en digital a mucho mayor precio. Seguramente, lo contrario de lo que hoy se piensa que debe ocurrir pero perfectamente posible. Al fin y al cabo, los oligopolios existen desde el principio de los tiempos. La única razón por la que esto no ocurre es porque hay periódicos que mantienen ediciones digitales gratis y porque siguen existiendo en papel.