31/7/10

Heartbeat



Heartbeat de Dora García es una pequeña ficción digital que mediante una serie de enlaces va narrando reflexiones sobre unos supuestos individuos que se dedican a escuchar los latidos de su propio corazón.

El interface es sencillo con ventanas que se van abriendo a medida que se pulsan los enlaces. Quizá lo más innovador sea el uso de colores para cada tipo de enlace. Así, se usa el rojo para asuntos que versan sobre la intimidad; el verde para la la identidad; el amarillo para la locura y el azul para las adicciones. Incluye algunos elementos multimedias esporádicos.





30/7/10

Faulkner at Virginia: An audio archive



Faulkner at Virginia: An audio archive es una recolección de unas 28 horas de grabaciones de discursos y clases de Faulkner durante su estancia en la Universidad de Virginia en 1957-1958. Asimismo, el trabajo incluye textos y ensayos sobre el célebre escritor, así como fotografías. Incluso cartas manuscritas escaneadas.

Un sitio muy interesante y completo al que merece la pena dedicar tiempo y estudio. Las grabaciones se acceden mediante enlaces hábilmente distribuidos en el texto.



29/7/10

Kindle más económico





Amazon presentará en el mercado a finales de Agosto una nueva versión del Kindle más económica, con un precio en torno a los 100 euros. No es una bajada de precio a cambio de nada. El nuevo modelo no tendrá conectividad 3G ni WIFI y sólo dispondrá de conexión WLAN. Por lo demás, será muy parecido a las anteriores versiones.

La carestía de los lectores digitales está sin duda siendo un problema a la hora de expandir el libro digital leido en tinta electrónica ya que estos dispositivos compiten con ordenadores. No acaban de encajar en el mercado las ventajas de la tinta electrónica para leer en comparación con las pantallas clásicas de ordenador.

27/7/10

Katharine Drexler, an extraordinary life

Katharine Drexel, an extraordinary life es una obra multimedia digital publicada por el diario The Philadelphia Inquirer y hace un recorrido de la vida de Drexel, hija millonaria de banquero que abandonó su vida de lujos para convertirse en misionera y dedicar su fortuna de veinte millones de dólares (a principios del siglo XX era una cantidad enorme) a ayudar a los desamparados y, sobre todo, a las tribus indias de EEUU. Fundó las Hermanas del santo Corazón. Es santa de la Iglesia católica.

El trabajo multimedia – en realidad una biografía conseguida a través de retazos de una vida- está diseñado con mucho estilo y combina fotos de la época con textos (pocos) , con la voz de la propia Drexler y con vídeos que van mostrando las principales acciones de ella. Realizado en Flash por V. Valerio. Interesante de ver.


26/7/10

Viajar Perjudica Seriamente la Salud y Otros 23 Relatos de Viaje



Bubok y Lulu han publicado en su catálogo el libro de relatos Viajar Perjudica Seriamente la Salud y Otros 23 Relatos de Viaje que se ofrece en formato e-book y en papel. En este libro hay un relato mío titulado Encuentro en Colonia, una historia que sobre el fondo de la ciudad alemana de Colonia, describe el encuentro del protagonista con un antiguo e inesperado amor de su abuelo.





25/7/10

The Mongoliad

The Mongoliad de Neal Stephenson, Greg Bear y otros autores será una serie de novelas interactivas escritas para el IPad que transcurren en el año 1241 cuando Europa pensaba que las hordas mongolas invadirían todo el continente. La primera entrega ha sido escrita ya por Stephenson y pretende que, poco a poco, sea un trabajo colaborativo. De momento, es sólo un proyecto que fue expuesto hace un par de meses en la feria SFAppShow por parte de Jeremy Bornstein, CEO de Subutai Corporation. Se prevé que los lectores puedan enviar elementos multimedia que enriquezcan el texto. En el enlace hay más información.

19/7/10

Barcode of life


Barcode of life de Chris Joseph es un divertimento breve que combina imágenes, texto en movimiento, sonidos y una cierta interactividad a medida que el ratón se desplaza por encima del texto. Sencillo e ingenuo.

18/7/10

The Missing Notebook of Angela Keeps



The Missing Notebook of Angela Keeps de JodiAnn Stevenson es un poema visual que va desarrollándose página a página (no hay otra interactividad que el pasar de página a página) aunque estas se acumulan en pantalla al presentarse siempre como ventanas emergentes. Imágenes estáticas que combinan gráficos, texto (que es el elemento principal) y alguna imagen. Prosa poética reflexiva, algo desquiciada.



Preguntas




- ¿Qué haces ahí aún? -dijo el hombre-. ¿Cuándo comemos? ¿Crees que tengo todo el día?

Desde hacía muchos años, él parecía dirigirse a ella sólo con interrogativos. ¿Es que no me has oído? ¿Por qué saliste? ¿No me oyes, o qué? ¿Es que no tienes nada dentro de esa cabeza de chorlito? ¿Piensas que voy a salir con esta camisa sin planchar? ¿No puedes dejar de gastar tanto? ¿Acaso esperas que me desviva por ti con lo cansado que llego del trabajo? Y ella se había dejado subyugar, aprender a traducir las preguntas y convertirlas en órdenes directas e indiscutibles. Era siempre la misma rutina. Horas, días, años, lustros de preguntas encadenadas, siempre hirientes, siempre sin necesidad de respuesta. Hasta en los momentos más íntimos, que se espaciaban cada vez más, quién sabe dónde él se aliviaría, la requería con una pregunta, ¿piensas que puedo dormirme sin que esto baje? Siempre parecía hacer lo que no debía, lo que no le gustaba a él.

Sirvió un plato de arroz y, mientras él comía - ¿Crees que esto es cocinar? ¿A esto le llamas arroz?- puso un escalope en la sartén. Observó sus manos arrugadas y esculpidas por el trabajo. Un día fueron suaves, deseadas. Pero de eso hacía mucho tiempo, antes de que comenzaran las preguntas. Cuando viajaron al mar y caminaron por la playa. Antes de que llegaran las preguntas.

Preguntas, preguntas, preguntas. A veces, lograba no oírlas. Tenía que hacer un esfuerzo pero conseguía entrar en una especie de trance, como cuentan que los que mueren experimentan al dejar el cuerpo, esos pacientes que dicen haberse visto abajo rodeados de enfermeras, mientras ellos sobrevolaban la escena ajenos a un mundo que ya no les pertenecía. A veces, ella sentía lo mismo. Notaba como aquel hombre- un desconocido- movía sus labios pero no emitía sonidos. Seguramente, estaría preguntando. Preguntas. Preguntas. ¿No me oyes?¿Por qué estás siempre en Babia? ¿Te das cuenta de la suerte que tienes porque te soporto? Preguntas y más preguntas.

La angustia nació en su estómago, subió despacio hasta su garganta y allá comenzó a crecer, como una nube de tormenta que se expande en el aire. Costó, costó mucho o, al menos, a ella se lo pareció. Pero, tras un minuto, se volvió hacia él. Preguntaba, preguntaba, aunque ella ya no escuchaba sus palabras. Y, al fin, dijo con voz clara: adiós.


Al salir, llegó a ver que la sartén con el escalope comenzaba a arder y que el hombre intentaba apagar las llamaradas con un trapo de cocina mientras hacía aspavientos con sus brazos. Movía los labios. Decía algo. Seguramente, preguntaba.






17/7/10

Libranda




Libranda está ya disponible. Se trata de un distribuidor intermedio digital que presta servicio a tiendas on-line y a editoriales. Una especie de almacén central desde donde las webs de venta on-line pueden proveerse de libros digitalizados. Para los lectores, una base de datos no muy completa que permite saber dónde se vende un determinado libro digitalizado.

Un portal con vocación de ser paso intermedio. Uno más, por cierto, sin aportaciones especiales, con una interface correcta pero que no aporta novedades especiales, con un catálogo reducido (al menos si lo comparamos con otras plataformas extranjeras y en otros idiomas), con su propia estrategia comercial (precios similares a los de los libros en papel, control de contenidos con protección DRM, etc.) definida por sus propietarios que seguramente piensan que es la más adecuada, estando en su derecho de desarrollar el modelo de negocio que crean más conveniente.

La plataforma ha nacido entre una importante marabunta de críticas en la Red, disertaciones de gurus, debates en las redes sociales, etc. y por ello hay que reconocer a los gestores de Libranda el haber conseguido una campaña de marketing a muy bajo coste y muy amplia, el sueño de todo publicista: siendo una plataforma como muchas otras, sin un valor añadido diferente reseñable, con poca diferenciación, escasa, ha conseguido ya una difusión enorme y particular sin gastar casi un duro. Que hablen mal, pero que hablen. Marketing de libro (no digital).



16/7/10

Lingüística computacional (XIII y último)





El capítulo anterior de esta serie puede verse
aquí.


We’ve all heard that a million monkeys banging on a million typewriters will eventually reproduce the entire works of Shakespeare. Now, thanks to the Internet, we know this is not true.


Todo hemos oído que un millón de monos tecleando en un millón de máquinas de escribir pueden llegar eventualmente a reproducir la obra completa de Shakespeare. Ahora, gracias a Internet, sabemos que esto no es cierto.



Esta célebre frase de Robert Wilensky pronunciada en 1996 tiene una primera lectura referente a la crítica que debe hacerse a la mala literatura que se hace/hacemos en Internet.

Pero nos permite también reflexionar sobre si es posible una literatura digital.

En los capítulos anteriores hemos analizado cómo el lenguaje puede modelizarse mediante gramáticas formales; cómo pueden establecerse corpa que pueden luego examinarse mediante la fuerza bruta y la velocidad de los procesadores electrónicos; cómo pueden generarse frases correctamente construidas; traducir de un idioma a otro; emitir sonidos inteligibles; reconocer la voz; etc. Pero todo esto no nos permite crear literatura. La literatura es mucho más. Es una sucesión de texto con un sentido, con una idea, con un estilo, con un camino determinado por alguien para que ese camino- y no otro- nos emocione (ver comentarios
aquí y aquí ).

¿Puede hacer esto un ordenador? ¿Puede crearse un algoritmo que sea capaz de inventar una historia o un poema que puedan competir con un ser humano? En 1726, Swift en Los viajes de Gulliver ya imaginaba una máquina capaz de crear literatura.

Aunque han aparecido intentonas en el mercado en este sentido (
aquí por ejemplo ) la realidad es que, hoy por hoy, no existe ninguna aplicación informática que se acerque a la creatividad e inventiva humana para generar historias y textos de calidad. Existen algunos programas que son capaces de efectuar tareas muy particulares (como por ejemplo, hacer resúmenes de textos o generar partes meterológicos razonables) pero cuando nos adentramos en el campo de la literatura no encontramos soluciones a pesar de tratarse de un campo de notable estudio y experimentación.

¿Qué ocurre entonces con el axioma del encabezado? Por simple estadística, si dejamos a los monos (aunque hagan falta muchos millones) tecleando los años suficientes (y una buena dosis de plátanos para incitarles a hacerlo), alguno de ellos debería producir, si no las obras completas de William, al menos algún par de páginas de indiscutible calidad. Esta asunción es conocida como el teorema de los infinitos monos. Al fin y al cabo, es como funciona la evolución. Se dejan una serie de moléculas químicas inertes que se combinan al azar y, al cabo de unos pocos miles de millones de años, ese azar ha creado los peces, las azáleas, los dinosaurios, la resistencia de Zátopek y la impresionante belleza de Rita Hayworth. Más fácil parece escribir un par de buenas páginas. ¿Puede un ordenador crear literatura?





La fuerza bruta

Los monos son lentos (y las bananas escasas) pero un ordenador es extremadamente rápido y no come más que electricidad. Podemos pensar que usando una gramática formal nos lanzamos a crear frases gramaticalmente correctas con un algoritmo matemático. Digamos un par de millones de sentencias por segundo. En un año ese ordenador habría generado casi setenta billones de frases correctas. Pongamos que otro ordenador se dedica a combinarlas al ritmo de cien mil combinaciones por segundo. En un año podría haber generado más de 3 billones de combinaciones. ¿Y ninguna de estas sería buena? ¿Y si en vez de tener un ordenador, hacemos funcionar una red de un millón de ellos, muchísimos menos de los que existen en el mundo? ¿Nos sorprenderíamos viendo en pantalla El Rey Lear?

La realidad es que esto no ocurre. La realidad es que estos algoritmos que recurren a la fuerza bruta consiguen por lo general mala prosa o mala poesía. Mala y breve. Hay muchos intentos de crear literatura por la fuerza bruta (por ejemplo, los Oulipoemas aquí aunque en este caos los versos han sido escritos por humanos. El ordenador sólo los combina).

¿Qué ocurre entonces? ¿Acaso el cerebro humano dispone de un mecanismo literario que no puede ser recreado por un ordenador? ¿Hay un alma intangible creadora?¿La musa existe?

Se trata de un problema estadístico. Por fuerza bruta nunca conseguiremos recrear las obras de Shakespeare ni las de Moliere ni las de Espronceda. Hagamos uso de un poco de matemáticas.

Imaginemos una novela de cualquier escritor actual de 500.000 caracteres, algo bastante habitual. Estos caracteres incluyen las letras, los números, los espacios y todos lo signos de puntuación. De acuerdo a las codificaciones ASCII podemos decir que hay 45 caracteres diferentes a combinar (olvidémonos de las mayúsculas ahora para simplificar). Vamos a poner a nuestros monos a trabajar para ver si son capaces de reproducir –simplemente por azar- esta novela creada por un humano.

La probabilidad de que el mono teclee un carácter al azar es 1 entre 45, o sea 0,0222. Y que después teclee otro carácter es la misma, también 0,0222. El que teclee los dos caracteres correctos uno tras otro es de 0,022 elevado al cuadrado, o sea 0,0004928.

Pero tenemos que teclear 500.000 carecteres en un orden correcto. Entonces, la probabilidad de que esto ocurra es:



O sea, aproximadamente un uno dividido entre ochocientos mil ceros. Ninguna calculadora del mundo nos mostraría esa cifra tan pequeña ni siquiera en notación exponencial. Es decir, necesitamos teclar un uno seguido de 800.000 ceros de veces para reproducir por azar la novela

Supongamos que nuestro mono presiona una tecla por segundo. El universo, desde el big bang, lleva existiendo 15.000.000.000 de años, o sea, 4.7 seguido de “sólo” 17 ceros. ¡Pero necesitamos ochocientos mil ceros!!, es decir, nuestro mono precisaría el tiempo de cicuenta mil universos seguidos .

De acuerdo, de acuerdo. El ordenador es mucho más rápido que Cheetah. Digamos que es capaz de generar diez millones de letras por segundo. ¡Ah, esto es otra cosa!. Pero, desilusión, en todo el tiempo que lleva nuestro universo un ordenador habría generado un uno seguido de 24 ceros. Aún, necesitaríamos un universo treinta y cuatro mil veces más largo que el actual.

Imposible usar la fuerza bruta para crear literatura al azar.


Creación de textos por modelos


Se trata de una técnica usada para generar peomas sobre todo. Un algoritmo que permite una variedad de oraciones ya que, en vez de combinar frases preprogamadas para formar oraciones largas, se usan palabras que encajan en modelos de versos predeterminados.

Estos modelos (que en terminología inglesa suelen recibir el nombre de pattern o de template) son moldes en los que existen huecos que deben llenarse con ciertas palabras, elegidas de entre las de una lista. Algo así como si se tratara de encajar piezas de un puzzle al que se le han quitado algunas, quedando libres huecos en los que sólo caben ciertas fichas.

Así, por ejemplo, a partir de la frase:

Una oropéndola, eso eres. Como el manantial ansioso de la silenciosa poesía

Podríamos crear el siguiente molde:

PALABRA 1 , eso eres. Como el PALABRA 2 PALABRA 3 de la PALABRA 4 PALABRA 5

PALABRA 1 podría ser elegida de una lista, tan larga y variada como queramos, de sustantivos (una oropéndola, en el ejemplo). PALABRA 2 de una lista de sustantivos masculinos en singular (manantial, en el ejemplo). PALABRA 3 de una lista de adjetivos en masculino. PALABRA 4 de una lista de adjetivos femeninos y PALABRA5 de una lista de sustantivos femeninos.

Igualmente sería posible definir moldes que contuvieran verbos:

Una caricia muere calmadamente entre marinos que cantan

Se convertiría en:

Una- SUSTANTIVO FEMENINO-VERBO EN TERCERA PERSONA SINGULAR DEL PRESENTE DE INDICATIVO-ADVERBIO- entre- SUSTANTIVO MASCULINO PLURAL- que- VERBO EN TERCER APEROSNA DEL PLURAL DEL PRESENTE DE INDICATIVO.

Podríamos definir miles de moldes, de templates y listas de miles de palabras. Incluso, estos moldes se pueden copiar de autores humanos célebres para que su estructura sea aún mejor. Y el Corpus de palabras (los Corpa, para ser exactos, puesto que cada lista sería un mundo independiente) podría ser tan extenso como se deseara. Con esos mimbres, basta un código sencillo que vaya rellenando los moldes de manera aleatoria. Los versos unitarios creados serán más o menos buenos en función de la fortuna del azar. Cuanto más extensas sean las listas y más moldes haya, más variados y creativos serán los ripios.


Más información aquí


Concatenación de frases


En el habla común podemos generar oraciones relativamente complejas concatenando frases sencillas. En aras a la sencillez este algoritmo construirá siempre oraciones compuestas por cuatro unidades básicas. Ello producirá una rutina que hará que el texto resulte aburrido pero que, a efectos de lo que se pretende mostrar, es más que suficiente. Un programa más complejo debería combinar diversos modelos de oraciones y alternarlas de acuerdo a un patrón no reconocible (por ejemplo, utilizando una variable aleatoria) con lo que se rompería la monotonía.

En nuestro sencillo caso, las oraciones podrían por ejemplo construirse siguiendo un esquema A-B-C-D donde A sería un sintagma preposicional, B contendría el sintagma nominal, C el sintagma verbal y D un sintagma adverbial o adjetival. No es nada novedoso. Este tipo de formas de crear oraciones ha existido desde hace mucho en papel. Hay un libro de Didier Noyé titulado ”
Réunionite : guide de survie en el que usa esta técnica para crear discursos insignificantes pero aparentemente contundentes en el área de gestión de empresas. Cortazar y Mozart ya usaron el sistema tanto en literatura como en música. No siendo nada nuevo, el método nos servirá para mostrar la técnica.

Veámoslo con un ejemplo:

“En cualquier caso, la utilidad de la literatura digital podrá ser analizada con detalle en un futuro cercano”

La descomposición de unidades sería:

A= En cualquier caso,
B= la utilidad de la literatura digital
C= podrá ser analizada con detalle
D= en un futuro cercano.

La particularidad de este tipo de subcadenas unidas es que pueden variarse casi a voluntad y siempre encajarán razonablemente en la oración. Así, supongamos que tenemos otro subconjunto “B” que dijera “la calidad de tal poesía”. Podríamos sustituir la “B” anterior por la nueva “B” y nos quedaría la oración:

“En cualquier caso, la calidad de tal poesía podrá ser analizada con detalle en un futuro cercano”

Que es también una oración inteligible y bien construida aunque carezca de contenido y significado real. Imaginemos, ahora, que tenemos sólo diez cadenas de cada uno de los cuatro tipos. Las combinaciones posibles serían diez mil sentencias distintas. Si tuviésemos cien de cada tipo, las combinaciones ascenderían a cien millones, más que suficiente para crear largos y soporíferos discursos o tediosas descripciones.

Más información
aquí



Informes científicos falsos


En el MIT se desarrolló un célebre programa (
http://pdos.csail.mit.edu/scigen/#examples ) con el que unos estudiante lograron que revistas de prestigio les publicaran ponencias generadas por ordenador auténticamente inconsistentes (bogus text). Y, asimismo, existe investigación sobre software que detecte los escritos generados automáticamente aparentemente correctos, pero carentes de sentido para desenmascararlos (http://www.physorg.com/news65101797.html).%3cbr.

En estos casos se usan combinaciones de modelos y concatenación de frases predeterminadas que se formatean con dibujos y gráficos para aprentar ser un escrito científico auténtico.


Eliza


Eliza, de Joseph Weizenbaum fue programado en 1966 y supuso una revolución el la generación de diálogos. Tuvo multitud de copias pero pronto se vieron sus limitaciones y no pasó de ser un divertimento.

Eliza simulaba ser un psiquiatra que contestaba a las frases que el usuario realizaba. Por ejemplo, este es un diálogo típico:


> Hello, I am Eliza.
* Life is hard
> Don't you ever say Hello?
* well, I am worried
> How long have you been worried?
* for years
> OK... "well, you are worried". Tell me more.
* I need sucess and money
> What does that suggest to you?
* that I am a looser
> Did you come to me because you are a looser?
* yes
> I see.


Puede verse que se trata de una conversación aparentemente racional. Es un espejismo. En cuanto se escribe algo un poco raro, el programa entra en un bucle de frases comodín y repetitivas.

Puede probarse una de las múltiples versiones de Eliza en la red,
aquí.

Eliza (que es más fácil de programar en inglés que en castellano debido a que no hay género en la mayoría de las palabras y que la declinación verbal es muy sencilla) se basa en una base de datos de palabras y expresiones típicas. Cuando un usuario escribe una pregunta o un comentario, el algoritmo busca en esa base de datos si existe totalmente o parte. Si no encuentra nada, devuelve una frase que incite a seguir (por ejemplo, Come on o I see o that’s interesting). Si encuentra algo que sí está en la base de datos, construye una frase que usa una parte predeterminada por un modelo y le añade alguna de las palabras de lo introducido por el usuario, de modo que la frase final parece relacionada con la entrada.

Imaginemos, por ejemplo, que tenemos esta base de datos:


- Tristeza, triste -> ¿Por qué está usted triste?

- Alegría, alegre -> ¿Qué le hace sentirse alegre?

- Me siento * -> ¿Es importante para usted sentirse *?


Ahora, si el usuario introduce el texto:


Me siento triste

El algoritmo detectaría que triste está en la base de datos y contestaría con ¿Por qué está usted triste?

Si el usuario introduce :

Me siento fatal


El algoritmo detectaría que esta frase es del tipo “me siento”+”algo” . Tomaría ese “algo” (en este caso “fatal”) y lo añadiría a su frase hecha del modo:


¿Es imporante para usted sentirse fatal?


Dando la impresión de que el ordenador ha entendido y contesta.




Generador de novelas de Brown

Crea tu propia novela de Dan Brown (
http://probar.blogspot.com/ ) es un inteligente y divertidísimo programa que genera reseñas de ficticias novelas al estilo de Dan Brown, añadiendo incluso la portada del supuesto libro y una pequeña crónica de un destacado diario. Técnicamente se base en introducir palabras, elegidas aleatoriamente, en frases predefinidas. Un método sencillo que sin embargo da magníficos resultados.


Otros ejemplos

Pueden citarse Los destellos aristocráticos y las alas soberanas profanan la justicia de Baudot, un trabajo de poesía electrónica de los años sesenta; Mell de Firner; Erato de Milic; Passage de Bootz; La pyramide truquée de Debyser; Poetry Generator de West; Tale Spin de Meehan;Hamilton Diamond de Johnson; By love insured de Chait; Stochastische Texte de Lutz y Bense (que generaba poesía a partir de la gramática de Chomsky); Silence on brúle de Denjean; Jus d'orange de Debyser;Shanghai Paris de Baboulin; el programa RENGA del Centro Pompidou que generaba un texto nuevo cada minuto;los trabajos del grupo ALAMO (Atelier de Littérature Assistée para la Mathématique et les Ordinateurs); Poemas V2 de Carmona; el robot PaCo de Corpa y Serrano, una máquina humanoide que imprimía poemas; WasPo un generador de poesía en estilo del siglo de oro programado por Gervás; etc.


¿Puede un ordenador entender la narrativa?

Hasta ahora hemos hablado de que un ordenador pueda escribir una novela pero cabe preguntarse si, en el sentido inverso, podría entenderla.

Los sistemas cognitivos caen dentro de la esfera de la inteligencia artificial y exceden lo que aquí puede explicarse pero recomiendo leer
este artículo .


Internet colaborativo


¿Y si sustituimos los monos por personas que escriben colaborativamente, al modo de un cadáver exquisito? La Red permitiría que millones de personas (que además no teclean al azar sino que aportan su creatividad humana) pudieran colaborar en crear una novela literaria de alat calidad. Se han hecho intentos más o menos extensos (hay algunos ejemplos en Biblumliteraria ) pero ninguno hasta la fecha ha conducido a una obra que pueda siquiera aproximarse a los grandes trabajos humanos. De modo que la aseveración de Robert Wilensky con que abríamos este post parece confirmarse.


Computación de la narrativa

Supuesto que disponemos de un método para generar texto de calidad es necesario, asimismo, estudiar qué reglas y qué factores afectan a la consecución de una buena historia. ¿Cómo deben ser los personajes? ¿Qué subtramas deben derivarse de la historia principal? ¿cómo se interconectan entre sí y en qué momentos de la narración? ¿qué conceptos de sentido común deben tenerse en cuenta - y memorizarse en la base de datos del ordenador- para que el contexto sea correcto? ¿cuál es la jerarquía de eventos? ¿Cuál es el propósito de la trama? ¿Qué debe ocultarse para que haya intriga? En definitiva, aquellos aspectos que afectan a la literatura convencional que se tornan más complicados aún a la hora de programarlos. Es un campo en que no se ha avanzado mucho.

Un texto interesante al respecto puede leerse aquí.


Hoy en día parece que resultará extremadamente complicado simular la capacidad de inventar cuentos e historias del cerebro o quizá sea cuestión de tiempo y de que alguien, algún día, dé con un algoritmo y un método que puedan simular la capacidad literaria humana con éxito. Sin duda, será la lingüística computacional la disciplina que será decisiva para conseguirlo.




FIN DE LA SERIE








15/7/10

Enhanced Books



Un libro mejorado es básicamente un libro tradicional trasladado al ordenador y en el que las figuras o gráficos están digitalizados en 3D y pueden manipularse sobre la pantalla, por ejemplo haciendo rotar el elemento para ver todas sus caras o iluminándolo de diversos modos. También, el tradicional índice puede sustituirse por una red de enlaces que nos permitan acceder de manera rápida y sencilla a temas relacionados, incluso a contenidos que no residan en el propio libro sino en la web. Evidentemente, esta capacidad se adapta mejor a enciclopedias o libros didácticos en donde el elemento gráfico es importante. En una novela la aplicación es quizá menos interesante pero aún así hay potencialidades interesantes. Por ejemplo:

- En una novela de intriga que se desarrolle, por ejemplo, en el British Museum podría añadirse una recreación 3D del edificio para orientar al lector.
- En una novela ambientada en Egipto, podría haber figuras 3D de las pirámides y sus pasadizos, imágenes 3d rotativas de los tesoros que se citen, etc. O enlaces a hechos históricos contemporáneos.
- En una novela que suceda en Nueva York, se podrían añadir planos 3D, etc.
- En una novela histórica, se podrían añadir fotografías, vídeos, enlaces a datos reales.

En
este vídeo se ve una demostración del libro The Elements de Theodore Gray (un manual sobre la tabla periódica) en su aplicación “enhanced” para Ipad así de cómo fueron creadas algunas de sus imágenes 3D. La obra incluye 500 imágenes tridimensionales. Incluso permite ver los gráficos con gafas 3D.





Big Bang


Vuelve a ocurrir cada vez que estoy contigo. Oí una vez algo sobre la creación continua en el espacio. Y, en otra ocasión, me contaron sobre la aparición de materia a partir de la nada. Un inentendible concepto de la física cuántica. Como la magia. Nada por aquí, nada por allá, y de pronto surgen partículas.

Algo así debe suceder cuando te veo. Es mirarte, asir tu mano, y sentir que un calambre me recorre el alma, que una luz invisible serpentea en mi mente, que de pronto veo el mundo como a través de unos de esos filtros de las buenas películas, de esos que hacen parecer el sol más dorado y que realzan los reflejos juguetones e inquietos que flotan en el aire.

Es verte, acariciarte, y las velas de mi corazón se hinchan con un viento fresco y poderoso que me impulsa a ir más allá en la vida, a embarcarme contigo en una singladura común, a ser pirata en mares lejanos – tú mi princesa- , explorador de cataratas recónditas – tú, mi destino- , artista bohemio que escribe su obra magna – tú, mi inspiración- , a ser como de verdad quiero ser, a despojarme del disfraz de la rutina y del qué dirán.

Y todo ese hechizo surge de la nada, de pronto, súbitamente, siempre de manera distinta, siempre nuevo, recién nacido, de un modo que me sorprende de tal forma que me deja rendido ante ti, hermosamente entregado a admirarte. De la nada surge, como la materia que brota del vacío. Continuamente surge, como si fueras el motor del cosmos. Sé que ocurrirá antes de que llegue el instante y, no obstante, vuelvo a admirarme de que suceda, de que el embrujo germine sin posibilidad alguna de detener el milagro de este amor inmenso.

Inmenso como el cielo que nos mira.

Y, a veces, cuando ya las farolas pincelan tules tenues sobre la noche, cuando hay estrellas lejanas que nos arrullan, cuando encontramos un lugar tranquilo y apartado, haces que estalle el universo en una cascada de pasiones y besos.



14/7/10

El tiempo entre costuras

El tiempo entre costuras (Temas de hoy, 2009) de María Dueñas es una excelente novela. De esas que aúnan una buena historia, una buena prosa y una buena trama para mantener el interés. Un trabajo, además, con trazas de novela histórica, de novela costumbrista, de novela colonial, de crónica de sociedad, de novela de amor, de ensayo de superación en la adversidad, de novela negra. Pero todos estos hilos tejidos ordenadamente y con maestría. La historia de la modista Sira, en los años anteriores y posteriores a la guerra civil española permiten a Dueñas describir muy acertadamente la vida de los diversos estratos sociales, la contraposición entre la alta sociedad llena de glamour y el pueblo que lo pasa mal, entre los individuos sin escrúpulos y los comprometidos con su tiempo. Novela que arrastra por la fuerza de la historia y por lo excelente de la escritura en muchos de sus párrafos, con un manejo del idioma excelente (aunque haya algunos errores y alguna metáfora forzada). Con dosis de nostalgia, de melancolía, de memoria, de aventura.

12/7/10

Miranda


Miranda, de Lee Carleton es un ensayo hipertextual sobre la célebre obra de Huxley Brave New World. Incluye numerosa información bien ligada a través de muchos enlaces adecuadamente introducidos. Aparte de poder leer la novela completamente (en inglés), hay una profusa bibliografía, un sub ensayo sobre la relación con La Tempestad de Shakespeare, biografía del autor, glosario, etc. así como un apartado con audios y vídeos referidos a la obra y al escritor. Un buen trabajo. Algunos enlaces están rotos.



11/7/10

Loopoesía



Loopoesía es un grupo de experimentación en teatro, música y poesía que transita caminos surrealistas y que incursionan en la literatura digital. En sus inicios se trataba de musicar poemas dentro de un espectáculo visual. Por ejemplo en La balada del delineante los actores armonizan (no se espere una armonía clásica) mientras otra persona combina la música y con la poesía y uno de los miembros del grupo escribe poesía automática en un blog. Todo a la vez. El blog del grupo está
aquí y una demostración de su trabajo en este vídeo.

9/7/10

Lingüística computacional (XII)





El capítulo anterior de esta serie puede verse aquí.

Tagging

Para que un texto sea algo más que unos y ceros almacenados en una memoria, se necesita adjuntarle información adicional. Para hacerlo, se añaden etiquetas (tags) a ciertos trozos de información que den significado semántico y relacional al texto. En el extremo se podría etiquetar cada palabra. Las etiquetas funcionan como metadatos.

Los niveles de etiquetado pueden ser muy diversos:

Nivel 0

Se añade una etiqueta a todo el texto (que puede ser un texto o un sitio en la web o cualquier otro documento completo) con palabras clave. Así, si disponemos de una página en Internet que trate sobre astronomía, podríamos simplemente añadir una etiqueta en que pusiera “astronomía”. Para un buscador o un algoritmo automático sería sencillo buscar esa página cuando algún usuario hiciera una pregunta relacionada con esa temática.

Obviamente, etiquetar con un único concepto es sencillo pero pobre. En el ejemplo anterior, si un lector quisiera encontrar páginas que trataran sobre cosmología, la nuestra no aparecería. Podemos, entonces, etiquetar con un grupo de palabras. En nuestro ejemplo, por ejemplo, “astronomía, cosmología, física del espacio, planeta, estrella, nebulosa, galaxia” con lo que ofrecemos más información sobre el contenido del texto y ampliamos las posibilidades de que un algoritmo encuentre la página para lectores interesados.

En HTML (el lenguaje de programación de páginas web) puede utilizarse la instrucción META precisamente para añadir palabras clave que ayuden a los buscadores a clasificar la página y a hacerla más fácilmente accesible.

Las trampas y trucos están a la orden del día. Webmasters sin escrúpulos que tengan una página sobre economía o ciencia especializada pueden añadir como palabras clave toda clase de términos pornográficos o deportivos por ejemplo sólo para atraer tráfico. Un algoritmo sencillo de búsqueda no sabrá realmente si el texto habla de una u otra cosa porque creerá a las palabras clave.


Nivel 1

Hay etiquetas a lo largo del texto, en función de lo que diga cada párrafo del mismo. Esto permite incluir más información clasificatoria y afinar mucho más las búsquedas.

Nivel 2

Cada párrafo, sistemáticamente, está etiquetado y, además, de palabras clave, dispone de otras informaciones como textos relacionados enlazados, bibliografía similar, información sobre cómo debe visualizarse el texto, llamadas a elementos multimedia, etc.

Las etiquetas pueden también contener información numérica (por ejemplo, en un texto cartográfico, pueden incluirse la latitud y longitud geográfica de un lugar).

También se dan los hash tags que permiten añadir una pequeña frase que será presentada al buscar ese párrafo. Este tipo de frases, además, pueden estar anidadas con otras.

Pueden además existir etiquetas negativas, es decir aquellas que indican de que no trata el texto, con qué no está relacionado. Incluso, pueden existir relaciones probabilísticas determinando si un párrafo está ligado o tienen relación con cierto asunto en un tanto por ciento, dependiendo por ejemplo del grado de coincidencia con la pregunta.

Nivel 3

Cada palabra, imagen o elemento está etiquetado incluyendo categorías morfosintácticas.


Categorías versus etiquetado

Durante mucho tiempo, en las bases de datos se han usado las categorías para memorizar jerárquicamente las informaciones. Por ejemplo, en un sitio de deportes podríamos establecer un entramado de niveles ordenados (categorías) que fueran desde lo más genérico a lo más especializado. En el ejemplo siguiente podríamos ir añadiendo categorías tan profundamente como deseáramos.





La diferencia entre la categorización y el etiquetado es que la primera es jerárquica y el segundo no lo es. Los tags son elementos no jerárquicos asociados a una porción de información determinada y que contribuyen a la descripción de la información en sí, facilitando que dicha información sea recuperada adecuadamente.

La principal ventaja de las categorías es que permiten estructurar la información y permiten que las búsquedas de información sean sencillas y rápidas al poder navegarse por caminos estructurados dentro de la base de datos. El inconveniente es su rigidez. Las categorías deben ser creadas por los programadores ( o por los administradores) y suele ocurrir con mucha frecuencia que se quedan obsoletas ante las necesidades reales de los usuarios.

Las etiquetas, por el contrario, tienen la ventaja de que su flexibilidad. El propio usuario las crea y las usa. No hay que ser experto a la hora de elegir la categoría apropiada para una información. Las categorías se crean y destruyen on-time por cualquiera. Resulta evidente que son una forma interesante de estructurar información en Internet donde millones de usuarios pueden interactuar en un momento dado. Las categorías tienen, no obstante, inconvenientes importantes. Uno de ellos es la explosión de términos que se crea (lo que dificulta la búsqueda), la repetición oculta o la imposibilidad de búsqueda por vía de los homónimos y sinónimos.

Tag Clouds

Como se ha citado, el sistema de tags tiende a ser explosivo. Pronto, hay cientos de etiquetas y el usuario – o un algoritmo- se siente perdido entre un océano de ellas.

Las nubes de tags permiten ordenar las etiquetas en función de su uso. Gráficamente, aparecen como una nube de términos en los que aquellos que se usan más tienen un tamaño mayor y/o quedan desenfocados o en un plano trasero 3D virtual




Esto hace también que se reduzca el número de tags ya que un usuario al ir a escoger una etiqueta para un nuevo texto tiende a fijarse y usar en aquellos términos de mayor tamaño de la nube, sin inventar otros nuevos.


Folksonomies

Recibe este nombre un sistema de clasificación por etiquetas que se realiza en conjunto por varios usuarios- desde diversas fuentes, aplicaciones y localizaciones. El nombre proviene de una contracción entre “gente” (folks) y “taxonomía” que es la forma clásica de clasificar especímenes en ciencia. Hay un trasfondo estadístico en todo esto. Se espera- y muchas veces sucede- que el etiquetado colaborativo no sea caótico sino que los usuarios vayan concentrando sus elecciones y sus palabras claves en ciertos términos que estadísticamente van tomando peso hasta resultar definitorios de un elemento con toda claridad. De un vocabulario no controlado e inmenso debe surgir un listado claro y corto que permita describir el texto, la imagen o los conceptos. Podríamos aquí considerar las ideas de las redes neuronales o de la teoría de atractores para explicar el fenómeno.



Web semántica

El contenido de este apartado está tomado de
aquí.


Las webs 1.0 y 2.0, con su mayor o menor facilidad para volcar contenido en la red y su mayor o menor interactividad, no dejan de ser bases de datos “ciegas”. Cada página es una especie de catálogo que el usuario puede leer y escribir pero que no contiene información acerca de cómo ser usada. Por así decirlo, cada página “no sabe de qué trata ella misma y el ordenador no sabe qué muestra o deja de mostrar”. Las páginas tienen significado para las personas que las leen pero no para los ordenadores que las procesan.

Cuando realizamos una consulta sobre un tema concreto, se nos presentan miles, millones a veces, de potenciales lugares sin orden ni concierto (o, peor aún, con el orden y concierto que da el dinero pagado por las empresas para que las páginas aparezcan en mejores lugares). El algoritmo Page Rank de Google es un intento, aún incipiente, de lograr un mayor acierto en la búsqueda de información ¿Cómo podemos dotar a las máquinas de una cierta inteligencia para que realmente nos muestren aquello que nos interesa? Esta idea, aunque puesta de moda ahora, es tan vieja como la red.

Ese es el objetivo de la web 3.0 (término propuesto por Jeffrey Zeldman más como arma publicitaria que de concepto). Se trataría de añadir a cada página una serie de contenidos semánticos (metadatos) de manera que un programa de inteligencia artificial pudiera evaluar si esa página, y no otra, es la que realmente nos interesa cuando hacemos una consulta. Es decir, añadirle un contenido semántico que pueda ser tratado por máquinas.

Imaginemos, por ejemplo, que queremos encontrar información referida a las novelas de García Márquez que sean de su primera época y que se puedan adquirir por menos de diez euros en alguna librería de nuestra ciudad. Una búsqueda de este tipo, en la actualidad, puede llevar horas y necesitar saltar por cientos de websites. Pero, sí cada página contuviese información adicional oculta que la centrara en un interés concreto, podría aparecernos el contenido requerido inmediatamente.

Lograr esto es complejo. Para empezar requiere sistematizar de manera rigurosa el conocimiento, lo que ya de por sí es tarea de titanes (si no, ya tendríamos ordenadores pensantes). Para un humano entender que “hace calor” es inmediato pero ¿cómo hacemos que un ordenador “entienda” ese concepto? ¿cómo lo codificamos? Además, requiere encontrar una vía de simular el pensamiento metafórico del ser humano que llama de diversas maneras a un sólo concepto, algo que aún no se conseguido técnicamente. ¿cómo “sabe” un ordenador que “hace calor”, “¡vaya calor!”, “ hace un día sofocante” es más o menos lo mismo? ¿cómo codificamos esas infinitas formas de decir? En definitiva, se trata de dotar a la máquina de cierta capacidad de razonar. Un campo de investigación, dicho sea de paso, apasionante que no sólo se da en el ámbito de la red sino, sobre todo, en el de la ingeniería y en el campo militar.

El primer paso será crear la “data web”, una base de datos universal que entienda todos los formatos ahora existentes en los miles de millones de páginas almacenadas en Internet. El estándar RDF parece que puede ser útil en este desarrollo como base de datos de metadatos pero es muy complejo matemáticamente y no se popularizará con facilidad. Hay ya, en estos momentos, aplicaciones que acumulan las relaciones que se establecen en las redes sociales, es decir usan el conocimiento que los seres humanos utilizan al usar la red. En este campo tenemos KnowItAll , Metaweb, PowerSet o RadarNetworks, por ejemplo. El lenguaje RDF/OWL es un paso reciente para codificar conocimiento ontológico. También existen ya formatos locales especializados para almacenar información determinada como los propuestos por Tecnorati para formatear la información de contacto de una persona (microformato hCard), una cita (microformato hCalendar), una opinión (microformato hReview) o una relación en una red social (microformato XFN). Bastantes proyectos están financiados por organismos militares.

Pero, en general ahora mismo, no sólo nos falta aún teoría lógica sino un hardware capaz de computar tal cantidad de información a la velocidad suficiente pues de nada serviría hacer una consulta cuya respuesta perfecta llegara tres años después.Una cuestión que queda en el aire es si esa enorme capacidad de raciocinio de las nuevas máquinas estará gratuitamente en manos del público en general.¿Qué aportaría la web 3.0 – cuando se logre- a la literatura?A la digitalizada está claro que mucho. A la filología también. La facilidad para encontrar textos, para analizar un corpus o para buscar referencias será extrema y esta simplicidad acelerará los estudios literarios por el simple hecho de que se podrá hacer más y mejor en mucho menos tiempo. Podrán establecerse conexiones semánticas entre web lejanas, encontrar nuevas asociaciones y hacer estudios comparativos extremadamente profundos.

¿Y a la literatura digital en sí misma? Es un campo desconocido, una tierra que explorar. Si aún no hemos sido capaces de utilizar de manera creativa y claramente diferenciada –en literatura digital- la web 1.0 y la web 2.0, es difícil imaginar qué se puede conseguir con la web 3.0

Algunas ideas:

- Un uso extensivo de los mash-ups que mediante los metadatos semánticos permitirían escribir obras dinámicas de alta calidad. Utilizando el concepto medieval de que “escribir es reescribir” podría pensarse en combinar textos de alto nivel literario de manera novedosa y creativa. Habría que reconsiderar el concepto de plagio y delimitar los derechos de autor pero las posibilidades son interesantes. Si a estas combinaciones añadimos generadores de textos “inteligentes” más avanzados podríamos obtener textos definitivamente atractivos. ¿Quizá una novela negra en el buen blank verse de Shakespeare?
- Textos que “entiendan” el lenguaje natural (un reto que hunde sus raíces en los inicios de la informática, allá por los cincuenta del siglo pasado, y nunca conseguido) de modo que puedan interactuar con el usuario creando diálogos on-time que tengan sentido y calidad literaria.
- Red de hiperenlaces que siempre lleven a una historia atractiva (lo que sería una evolución del hipertexto adaptativo tal como se describía
aquí) y que eviten un curso narrativo aburrido o fallido.
- La novela interactiva en que uno de los personajes sea el lector. La novela se adaptaría a lo que, libremente – y siempre de manera distinta-, escribiera el lector formando el diálogo y los escenarios de manera coherente con esta interacción. Esto podría ser posible dado que la máquina “entendería” el contexto y el significado del texto.


Gestión de bibliotecas

Un campo de la aplicación de los ordenadores a la lengua es la gestión computerizada de las bibliotecas, existiendo un ámbito para aplicaciones tradicionales (es decir, repetir, de manera rápida y cimputerizada las labores bibliotecarias que se han hecho desde siempre de forma manual como clasificación, archivo, préstamo, localización, etc.) y otro para aplicaciones que no podrían existir sin el ordenador. Por ejemplo, pueden citarse las siguientes tareas:


La ordenación de las fichas de clasificación.

Gestión de usuarios y sus datos.

Gestión de préstamos.

La realización de copias.

Realización de las fichas de clasificación con los datos necesarios.

Listado de ubicaciones donde una obra puede consultarse.

La intercalación de las fichas en el catálogo correspondiente.

Gestión económica.

Confección de estadísticas.

Reclamo de libros cuyo préstamo ha vencido.


Todas estas tareas son hoy en día realizadas por programas de ordenador especializados que han permitido una mayor calidad, más rapidez y menores recursos humanos necesarios.

En el ámbito de las tareas difícilmente abordable sin ordenadores podemos citar la digitalización de originales, la anotación inteligente de los corpa, la creación de glosarios interconectados, de thesaurus , elaboración de catálogos de publicaciones por diversos campos, o la elaboración de catálogos colectivos.
Todas estas tareas, en realidad, pueden clasificarse en dos grandes grupos :

* Agilizar los procesos y servicios bibliotecarios

* Crear bases de datos bibliográficos complejas y completas, utilizables de manera abierta y colaborativa entre varias instituciones o personas. Cada biblioteca individual debe poder realizar su base de datos de manera local pero estas bases de datos deben poder ser integradas aguas arriba de manera jerárquica hasta alcanzar a completar la gran base de datos nacional o supranacional. Esto conlleva el que deben existir ciertos estándares para que las informaciones puedan ser compartidas y entendibles por todos los sistemas. Exise, por ejemplo, el formato MARC, los registros ISBD, catálogos COM en microfichas, usar un mismo formato (EPUB por ejemplo) en las digitalizaciones, sistemas de recuperación como QUEST, BLAUSE o SDC, etc.


Algunos aspectos a considerar

Cuando una biblioteca está digitalizada, conviene analizar algunos aspectos como :

· Migración : la rápida evolución del hardware y del software conlleva un riesgo que hasta ahora no había existido. Y es el de que un texto digitalizado simplemente no pueda leerse en el futuro. Yo mismo dispongo de relatos alamcenados en floppies de 5 pulgadas que no sé dónde puedo recuperar (al menos de manera sencilla, sin gastar mucho dinero). Y si aún los floppies pueden ser copiados pagando por el servicio, los que tenemos cintas de casette para ordenadores Amstrad lo tenemos aún más complicado. Y los que tienen cintas magnetófonicas de los primeros ordenadores, más aún. Y los que conservan fichas perforadas más aún. Pero es que sólo han transcurrido 50 años. Y en ese breve espacio de tiempo ya existe muchisima información que es casi innaccesible. Dentro de un siglo, con toda probabilidad, será absolutamente innacesible.

Pero no sólo es un problema de hardware. ¿Cuántos ficheros wen versiones antiguas de WordPerfect o Write existen que son difíclmente accesibles hoy en día ? ¿O que si se recuperan tienen tantos defectos de formato que se hace complicado leerlos ? ¿Qué ocurre ya con el caótico océano de estándares : Word, Epub, PDF, Windows, Apple, Linux…)

Por ello, los sistemas digitales de las biliotecas deben prever que existan migraciones constantes que deben ser sólidas y rápidas.

· Durabilidad de los soportes : Aunque pueda parecer lo contrario, los nuevos soportes físicos son más endebles que los antiguos. La piedra era más segura que el papel ; el papel más seguro que la cinta magnética, que el CDROM, que el DVD. En este
post un lector dejó un comentario que remitía a este post y a los defetos que aparecen en los soportes digitales con el tiempo. Aquí se señala que el 15% de los CDROMs grabados son ilegibles a los tres años y muy pocos pasan de 10 años. La situación no es mucho mejor con los DVD y muchos autores afirman que pasar de 200 años es complicado. Nada que ver con los miles de años de muchos documentos existentes.

Por ello, el cómo preservar los soportes o, en su defecto, ir haciendo copias de renovación, es indispensable.

· Copyright y derechos : no lo abordamos en este post pero es evidente que es un problema ya existente y de complicada solución en la medida que las copias son más fácilmente de realizar.





To be continued…..

(El siguiente capítulo de esta serie puede leerse en este enlace)



8/7/10

Electric Literature



Electric Literature es una
revista electrónica para Ipad disponible a través de ITunes. Incluye vídeos, audiolibros, imágenes en color y gráficos interactivos. Las historias a la venta se han formateado, claro está, para que sean compatibles con el hardware y software del IPad. Me recuerdan los libros en CDROM para niños que vendían para los primeros PCs.




The British National Corpus



The British National Corpus es una ingente recopilación de textos en inglés que incluye alrededor de cien millones palabras anotadas tanto escritas como habladas y tomadas de todos los dialectos del idioma y de cualquier forma de representación, desde obras literarias a periódicos, pasando por cartas o ensayos. El corpus oral se ha transcrito para poder se manejado. Es un proyecto desarrollado por el BNC Consortium que aglutina a varias editoriales y universidades. El proceso de categorización (tagging) permite la computerización del corpus.








7/7/10

Videopoemas de Robert McGinley


El
sitio de Robert McGinley presenta una serie de poemas muy interesantes que bien pueden leerse o escucharse y visualizarse como video poemas. Vídeos realizados con mucha sensibilidad y muy cuidados, potenciando la atmósfera y el mensaje de los versos. Interface cuidada, elegante, trabajada en Flash. Falling Dreams me ha encantado.



Atba, la esclava



La XII legión, Fulminata, avanzaba disgregada al otro lado del gran río, adentrándose en los bosques germánicos. La misión del cónsul Helvius Asprenas era sencilla sobre el papel y muy complicada en la práctica. Establecer un cordón preventivo dentro del territorio enemigo que impidiera las cada vez más frecuentes incursiones de las mesnadas de Garther, un esquivo caudillo bárbaro. De norte a sur se iban construyendo campamentos defendidos por una centuria y separados por cinco kilómetros. Con tal estrategia, los romanos perseguían formar una línea de defensa avanzada de unos ciento cincuenta kilómetros con destacamentos comunicados por señales, situados en posiciones elevadas y con pozos acuíferos disponibles. De tal modo, media legión, unos tres mil hombres, quedaría diseminada a lo largo de una serpiente de fortalezas mientras que, más a retaguardia, la otra mitad podría acudir a cualquier lugar en donde se la necesitara, siempre suponiendo que la guarnición atacada pudiera defenderse durante una semana dando tiempo a la llegada de los refuerzos. La misión podría durar muchos meses, así que Roma había dado permiso para que las familias acompañaran a los soldados.

Velius Crito había servido durante siete años en la duodécima. Había llegado a la milicia, como muchos otros, huyendo de la justicia. Un mal encuentro durante un día de juegos en el circo. Una discusión anodina que el vino de la noche convirtió en reyerta a muerte. Todo había sido muy rápido. Una daga en el estómago de aquel hombre que acababa de conocer en la timba de dados y una huída hacia la costa donde se alistó antes de que le prendieran. A sus veintisiete años, su rostro presentaba las arrugas que el sol y la batalla habían cincelado pacientemente pero su cuerpo era atlético y, a juicio de las mujeres, era un hombre atractivo.

A Velius le acompañaba, detrás, en los carromatos que seguían a la legión a un par de millas de distancia con las mujeres y niños, su esclava Atba. La había comprado en la Galia unos meses atrás. Ella estaba sirviendo en una taberna y, nada más verla, agradó al soldado Crito. Su cabello, más negro de lo que creía que fuera posible, colgaba en melena sobre los hombros y su piel, morena con tono de miel, le hizo pensar que procedería del norte de África. Pidió una olla de carne y una jarra de vino que degustó sin atender a nada más, hambriento como estaba tras una larga caminata. Más tarde, cuando apuraba las últimas gotas, se fijó más detenidamente en la muchacha. Era joven, quizá no tendría ni veinte años, y vestía con una túnica que permitía apreciar un cuerpo atractivo y deseable. Demoró el terminar la copa sólo para verla deambular de aquí para allá sirviendo las mesas. A la noche siguiente, regresó. Y a la siguiente y a la siguiente.

Y a la siguiente, cuando ocurrió el incidente.

La chica tropezó con alguien y los platos que llevaba cayeron al suelo. El patrón se volvió y, enfurecido se dirigió hacia Atba con una fusta en la mano. Levantó el brazo y castigó con fuerza la espalda de la mujer que gritó de rabia. Levantó su mano una segunda vez para volver a golpearla pero no pudo hacerlo. En vez de ello, el tabernero sintió un fuerte dolor y, casi inmediatamente, se agachó hacia el suelo impelido por la mano de Velius Crito que agarrándole la muñeca se la retorció sin compasión hasta que soltó el látigo. Caído en el suelo, el hombre, rojo de furia, le increpó.

- ¿Qué haces soldado? ¿No conoces la ley? Es mi esclava y puedo hacer lo que desee con esta desgraciada. Irás a galeras, insensato. Llamaré inmediatamente a la guardia.

Velius sabía que era cierto. El dueño de un esclavo podía disponer de su vida y de su muerte, castigarle si lo estimaba oportuno y decidir la suerte de sus propiedades. Pensó rápido y, sin dudarlo, sacó de entre sus ropas una bolsa de dinero- su paga de la campaña- y la arrojó sobre el patrón.

- Toma, es mucho más de lo que vale. Te la compro.

El dueño de la taberna palpó el cuero y lo entreabrió para atisbar las monedas. Entendió rápidamente que era un buen negocio. Con aquella cantidad podría adquirir tres mujeres y aún le quedaría dinero. Cierto era que la chica era bella y que más de una noche la había forzado con gran satisfacción. Pero si algo había de sobra en el Imperio eran jóvenes esclavas. Tomó la bolsa y con un gesto de cabeza accedió al trato.

Tres días después, Velius entraba en el campamento con su esclava. La campaña iba a iniciarse pronto y sabía que el legado había autorizado el llevar familia y propiedades con la milicia. No habló apenas con ella durante aquellos días pero la segunda noche le ordenó que se desnudara y la observó durante muchos minutos antes de mandarle que se cubriera. Ella se extrañó porque había supuesto que la forzaría, así que el que la respetara le agradó. Al parecer no había caído en manos de un salvaje. Velius aún esperaría una semana para acostarse con ella y aunque no era ducho en las lides del amor ambos descubrieron que se atraían. Él la trataba con cierta deferencia y, aunque no existían dudas de que seguía siendo esclava, se alegraba de haber salido de la taberna gala. Le inundaban unos sentimientos encontrados.

En la caravana, algunas mujeres la miraban con desprecio. Ellas eran romanas, legítimas esposas de los soldados, y veían a Atba como un objeto al que no había que prestar mayor atención. No entendían por qué Velius la trataba con un respeto que no era apropiado para una esclava. Atba procuraba evitarlas. Compartía caminos y sudor con ellas, pero nada más. Por el contrario, muchos de los otros soldados, especialmente los compañeros de su centuria, la trataban con deferencia lo que le resultaba extraño ya que aquellos hombres estaban acostumbrados al rigor y a la falta de compasión. O quizá por eso mismo, no necesitaban demostrar que podían ser violentos y rudos cuando no era en batalla. Cada noche, cuando el campamento se establecía, ella acudía a la tienda de Velius y le preparaba la cena con la ración asignada a cada hombre. Muchas noches, él simplemente comía y se acostaba rendido. Otras, solicitaba su cuerpo. Pero apenas hablaba con ella. Sin embargo, se la quedaba mirando con ternura. Ella no sabía por qué. Él se negaba a aceptar que una esclava pudiera ganar su corazón.

En el noveno mes, la centuria de Crito recibió órdenes de construir la fortaleza donde quedaría ubicada definitivamente. Olía a lavanda en aquellos campos. Al norte, a unos mil pasos de distancia, un bosque de cedros se erguía cubriendo gran parte del horizonte. A este y oeste, una llanura de ondulantes pastos se extendía bajo la colina donde la empalizada iba tomando forma. Al sur, un riachuelo aseguraba el agua que necesitarían. Eran días frescos en que debían trabajar duro. Por la mañana, antes del amanecer, una cuadrilla de hombres se adentraba en el bosque y talaba árboles. Uno tras otro, incansablemente. Luego, otros afilaban las puntas y removían las ramas hasta crear los maderos idóneos para la muralla. Los ingenieros ataban los postes unos junto a otros de manera tan sólida que incluso resistieran un ataque de caballería. Poco a poco, en unos diez días de pesado trabajo, el recinto tomó forma. Incluso, construyeron una torre de observación que permitía que los vigías otearan el horizonte a mucha distancia dando tiempo a preparar la defensa. En el extremo oeste formaron una enorme pira de madera que fue cubierta con barro y tierra. Dentro, acumularon paja seca. La capa exterior protectora mantenía seca la paja del interior incluso en algunas tardes en que el cielo se encapotaba y descargaba con fuerza la ira de la tormenta. Al este, otra pira similar garantizaba las comunicaciones. Si una guarnición era atacada, esta prendería sus antorchas avisando a las centurias aledañas. Estas, a su vez, enviarían emisarios a galope a la reserva de la legión para que acudiera a reforzar las posiciones más vulnerables. Mientras la ayuda llegaba – y aún a marchas forzadas, no podrían caminar más de cincuenta kilómetros por jornada- debían resistir y los legionarios sabían que sus posibilidades dependían de lo bien construido que estuviera el fuerte, de modo que ninguno escatimó esfuerzos para que fuera sólido y seguro.

Había llovido todo el día y el terreno estaba embarrado. Crito debió revisar en varias ocasiones que las piras mantenían seco el follaje interior para asegurarse que, en caso de ataque, pudieran prender las fogatas. Estaba empapado cuando llegó a su tienda. Entró y el aroma a carne guisada le sedujo. Recordó su niñez cuando su madre le llamaba para la cena. Entonces, reinaba la paz o al menos a él se lo parecía. Eran buenos tiempos, pensó. Perdidos para siempre. Atba se volvió al oírlo entrar. Sus ojos estaban hermosos aquella noche y las siluetas que las sombras del hornillo dibujaban sobre su rostro acrecentaban su belleza. Le acercó un plato colmado de comida y le sonrió. Él dudó sobre el sentido de aquella mirada y prefirió pensar que era de afecto más que del respeto que una esclava debía a su amo. Le hizo un gesto para que tomara un plato y se sentara a cenar junto a él. La chica se sorprendió por aquel acto tan inusual hacia una esclava. Cenaron en silencio. Más tarde, ambos se sentaron junto a la entrada de la tienda, viendo como el agua caía mansa sobre los campos y como el chisporroteo del fuego trenzaba sentimientos que sabían que eran imposibles.

- ¿Estás cansado? – preguntó ella mirándole a los ojos lo cual, en otras circunstancias, podría haber sido considerado como una osadía para una esclava.

- Infinitamente, Atba- la llamó por su nombre-, infinitamente- Y apoyó su cabeza sobre el desnudo y suave hombro de ella. La mujer no dijo nada. Tan sólo movió su mano para acunar su rostro con una caricia y dejó que él se durmiera junto a ella.

Las cornetas de alarma despertaron a ambos. Un griterío enloquecido recorría el campamento. La hoguera de la novena centuria, al oeste, iluminaba la noche. Era atacada y era lógico suponer que el campamento propio sería también atacado en poco tiempo. Siguiendo las instrucciones del tribuno, el centurión hizo partir inmediatamente a un jinete hacia la retaguardia para avisar al grueso de la legión. Encendieron la fogata del oeste para hacer saber a sus compañeros que habían recibido el mensaje, que habían dado aviso y que estaban alerta. No debían prender la del este hasta que fueran atacados para evitar que toda la línea de defensa se pusiera en alerta sin motivo. Las tribus germánicas no tenían tantos guerreros como para atacar una amplia línea del frente.

Como todos los demás hombres, Velius se visitó rápido con su uniforme de combate. Ella le ayudó. Comprobó que su espada estaba bien afilada y ajustó su armadura de placas de bronce tirando fuertemente de las correas de cuero en torno a su torso. Tomó el scutum y el pilum y se dispuso a acudir al centro del campamento donde el centurión organizaría la defensa. Justo cuando salía, escuchó a su espalda:

- Cuídate, por favor, amo.

Él se detuvo. Sintió un tumulto de sentidos y sentimientos que se le agolpaban en el corazón. La miró y, sabiéndose loco, se volvió hacia ella y la besó tiernamente en los labios. Ella devolvió el beso y sólo se dieron cuenta de que no podían seguir abrazados cuando la corneta volvió a sonar.

- Te amo. No me llames jamás amo, Atba. Eres libre. En cuanto termine la alarma firmaré la cédula de libertad.

Se repartieron a lo largo de la empalizada. Las mujeres y los niños se concentraron en el centro del campamento. La gran pira ardiente tintaba de anaranjados y amarillos todo el campamento, como si se tratara de la antesala del infierno.

Y el infierno llegó cuatro horas después. De pronto, un estruendo surgió del bosque y miles de guerreros se abalanzaron a la carrera sobre el campamento. Prendieron la pira del este avisando a la siguiente guarnición que ellos también eran atacados. Casi al momento, vieron que el fuego de los compañeros respondía a su llamada. Quizá ellos también estuviesen siendo atacados pero ahora no había tiempo para pensar, tan sólo para luchar.

El centurión ordenó tensar los arcos y sus puntas fueron prendidas con una mezcla de brea y paja. Los arqueros se dispusieron en dos hileras.

- ¡Disparad! – gritó el oficial, y una nube de flamas volantes cubrió el cielo pero las hordas continuaban avanzando y también llegaron a disparar algunas flechas contra la barrera de troncos.

- Segunda fila, ¡disparad!- y a esta orden una nueva manta de fuego voló hacia el enemigo.

Las andanadas se sucedieron alternativamente durante un par de horas consiguiendo mantener a raya a los atacantes pero, poco a poco, fueron escaseando las flechas y los germanos, que parecían ser miles, llegaron a la empalizada.

- ¡Pilums!

A la orden, los legionarios se juntaron de cinco en cinco, con sus escudos por delante y las lanzas asomando por entre las uniones entre ellos. Así, presentaban un frente sólido al enemigo que no podían atacar directamente en lance de cuerpo a cuerpo a los romanos.

Hacía tiempo que no se distinguían los sonidos. Lloros, gritos de los niños, alaridos de los atacantes, ordenes de los oficiales, gritos de ánimo y llantos de los heridos se mezclaban anárquicamente en el aire.

Amaneció, y entonces pudieron ver que el suelo estaba teñido de rojo. La batalla duraba ya cuatro horas y la guarnición había tenido que retirarse a la segunda empalizada, la interior, para reducir el perímetro a defender. Pero esto les hacía también más vulnerables ya que los ataques de los bárbaros tenían un objetivo más concentrado. Les atacaban con piedras lanzadas por hondas hábiles, con flechas y con bolas ardientes lanzadas con catapultas improvisadas que los atacantes construían flexionando los troncos delgados de árboles jóvenes. Las mujeres cuidaban a los heridos e intentaban detener las hemorragias de sus heridas. Atba, incansable, ayudaba aquí y allá. Sí, era – o lo había sido- una esclava pero sabía que su suerte si era atrapada era la muerte ya que ella no era germana.

Velius Crito estaba cubierto de sudor, barro y sangre. Aunque tenía algunos rasguños, no estaba herido. Sus fuerzas flaqueaban pero su grupo mantenía a raya a los atacantes. Mas estos eran numerosos y no decaían en sus esfuerzos de doblegarles. Si los refuerzos no llegaban pronto, los dioses podían ir buscándoles un lugar en el Elíseo.

Transcurrió otra hora. Una horda de unos cien guerreros surgió, de pronto, de la nada justo enfrente del sector que correspondía defender a Crito. Debían haberse arrastrado por el suelo hasta situarse cerca del campamento y en el fragor enloquecido de la contienda habían pasado desapercibidos. La primera línea saltó literalmente sobre diez legionarios pero estos, con un hábil movimiento, colocaron sus escudos en alto, a modo de testudo protegiéndose de las espadas y contraatacando eficazmente. Los asaltantes se desplomaron muertos pero antes de que se hubieran repuesto otro numeroso grupo de atacantes se arrojaron contra los romanos. Dos compañeros de Velius murieron degollados y otros dos cayeron heridos. Un enorme guerrero que portaba una pesada hacha se abalanzó sobre Critus que, en aquel momento, intentaba ayudar al legionario de su derecha. Cuando se dio cuenta de que el gigante le atacaba era ya demasiado tarde. El hacha se clavó en su brazo y casi se lo cercenó. Velius sintió como si un hierro candente le hubiera penetrado hasta el alma. Cayó al suelo y el bárbaro aprovecho para degollar al romano de la izquierda antes de volverse contra Velius y rematarle. Pero, justo entonces, se detuvo y su cara mostró una expresión de incomprensión. Un pilum se le había clavado profundamente en el vientre. Se mantuvo inmóvil, en pie durante unos segundos. Antes de caer muerto puedo ver que una mujer, unos metros más allá le había arrojado la lanza y corría, espada en mano, hacia el legionario que yacía en el suelo con su brazo colgando.

Atba no se detuvo al llegar a la altura de Velius. Continuó corriendo y atacó a los dos bárbaros que pretendían forzar la empalizada. Aquel movimiento permitió que la línea de legionarios se recompusiera y, animados por la mujer y por la muerte del gigante, compusieron una testudo y atacaron con ímpetu a los asaltantes rechazándoles una vez más.

Fue entonces cuando comenzó a escucharse el rumor de los tambores de guerra y las cornetas que se acercaban. Al fin, llegaban los refuerzos de la cohorte. Los germanos no se lo pensaron. En cuanto oyeron que nuevas centurias se aproximaban supieron que la batalla estaba perdida y abandonaron el campo perdiéndose entre los árboles del bosque. Tendrían más oportunidades en el futuro.

El tribuno hizo formar a la tropa. Los heridos comenzaron a ser atendidos por los médicos y se distribuyó agua y comida entre el personal civil. Como mandaban las ordenanzas, hizo separar a los esclavos para recontarlos.

Un legionario recién llegado empujó a Atba hacia donde se debía hacer el conteo pero esta se negó. Permanecía abrazada a un soldado muerto que reposaba abrazado a ella en su viaje a la morada de los dioses. La esclava lloraba. El soldado volvió a empujarla.

- Vamos, esclava. Muévete. Ve hacia donde están los otros esclavos.

Como la mujer no se movía, el legionario sacó su espada. O le obedecía o la mataba allá mismo.

Un ruido potente detuvo su gesto. Miró atrás y vio como uno de los legionarios de la centuria, sudoroso y sucio por la batalla, se cuadraba en posición de firmes y golpeaba la empuñadura de su espada contra el escudo a la altura de su corazón. Un gesto de respeto que se reservaba a los valientes y a los héroes. Un segundo después, otro legionario se erguía e, igualmente, golpeaba su espada contra su corazón. Y otro, y otro. Y otro, y otro, ante el asombro de los refuerzos y del tribuno. Al poco, los sesenta soldados de la centuria que permanecían en pie formaban un pasillo de honor para Atba. Tres más levantaron el cadáver de Velius y la pequeña comitiva avanzó despacio entre las hileras de soldados que, en posición de firmes, golpeaban sus espadas al unísono contra sus escudos, justo donde el honor reside, en el corazón.









6/7/10

A Tale of the Ragged Mountains – Hypertext


A Tale of the Ragged Mountains – Hypertext es la versión digital anotada del célebre trabajo de Poe.

Este trabajo ha sido realizado por Dan Saphiro y Lee Carleton. No sólo presenta el texto del relato totalmente anotado mediante numerosos hiperenlaces sino que añade una biografía de Poe, una galería de imágenes, un completo glosario de términos, interrelación con otros ensayos de la misma obra. Muchísimos enlaces están rotos, por cierto. Es el riesgo de linkar un trabajo a otros sitios de Internet que pueden desaparecer al poco tiempo y arruinar muchas otras obras.

Dada la cantidad de links que no funcionan, sólo podemos imaginar la calidad de la obra completa.

Frankenstein digital




Frankenstein or the Modern Prometheus es un ensayo digital de Peter Stoicheff, Corey Owen y Jon Bath de la University of Saskatchewan (English Department) , con aportaciones de Joel Deshaye y Dave Mitchell de la University of Saskatchewan y estudia la clásica novela Frankenstein de Mary Shelley, analizando las diversas variaciones que ha tenido a lo largo del tiempo y la transversalidad que puede obtenerse para analizar aspectos de la sociedad del siglo XVIII. Asimismo, introduce un amplio análisis de la biografía de la autora, fotografías, la obra anotada, etc. Incluye una multitud de hiperenlaces e incluso algún fragmento en vídeo de versiones cinematográficas. Un buen trabajo. Desgraciadamente, algunos enlaces están rotos por falta de mantenimiento del sitio.